En el siglo XIX, el Comité Olímpico Internacional rechazaba que las mujeres participaran en algunas competiciones y por eso en 1922 y 1926 se organizaron los Juegos Mundiales Femeninos
Pedro Sardina (13 de noviembre de 2020)
La lucha de las mujeres por formar parte del deporte, ya sea en su práctica como en su organización data de hace muchos siglos. Durante los Juegos Olímpicos de la era antigua, las mujeres no solo no podían participar, sino que tampoco podían asistir a ver las competiciones. No obstante la primera lucha femenina para paliar esto surtió efecto con la organización de los Hereos o Juegos de Hera, en honor a la diosa Hera, esposa de Zeus.
Se trataba de una carrera que se celebraba cada cuatro años entre mujeres divididas en tres categorías y lo hacían con una indumentaria muy curiosa: una túnica hasta las rodillas dejando al descubierto la zona derecha del torso y con el pelo suelto. No estaba mal para empezar
En el siglo XIX, el Comité Olímpico Internacional rechazaba que las mujeres participaran en algunas competiciones y por eso en 1922 y 1926 se organizaron los Juegos Mundiales Femeninos. Paso a paso las mujeres nos íbamos ganando un derecho que nos ha costado mucho tiempo tener.
La participación femenina en los Juegos ha ido muy lenta, pero no ha parado. Ha habido mujeres que han influido mucho a la hora de darle importancia al deporte femenino. Un claro ejemplo de ello es Nadia Comanecci, primera gimnasta que consiguió un 10 en una competición, o las hermanas Williams en tenis…
Sin embargo, las mujeres aun estamos muy alejadas de los hombres en este aspecto. Lo vamos arreglando poco a poco en deportes más o menos de elite como el tenis, pero en la normalidad deportiva del día a día aun estamos muy apartadas de la realidad. Parece que el fútbol femenino va poniendo una pica en Flandes gracias a un patrocinio, pero aún es pronto para juzgar si va a continuar así, o es un globo que se va a desinflar.
En la actualidad existen muchas deportistas que rayan a un nivel similar al rendimiento de los hombres. Por ejemplo hay que recordar que los Juegos de Londres 2012 fueron los Juegos de las mujeres en los que todas las delegaciones tuvieron representación femenina llegando a representar el 46 por ciento de los participantes. En esos juegos, España conquistó 17 medallas, de las cuales 11 fueron logradas por mujeres.
En Barcelona 92, mis primeros Juegos España consiguió 22 medallas y las mujeres ganamos el oro en vela, hockey y judo, la plata en tenis, gimnasia rítmica y vela y en broce en tenis, y eso que no participamos en todos los deportes. Fue un gran avance para del deporte femenino y para animar a los patrocinadores a invertir en las deportistas que iban saliendo de las bases inferiores.
Lo último para darle protagonismo a la mujer ha sido la formación en competición de los equipos mixtos, en los que habrá una paridad de hombres y mujeres. Está previsto que se vayan formando poco a poco estos equipos y el año que viene podremos ver en acción en los Juegos de Tokio a equipos integrados por hombres y mujeres de judo, vela, atletismo, natación, tiro con arco, tenis de mesa y triatlón.
También avanzamos mucho en el aspecto organizativo y comenzamos a tener relevancia en los estamentos deportivos ocupando puestos de responsabilidad tanto en el CSD, el COI, el COE y las federaciones nacionales. Incluso comenzaron a fluir las mujeres directivas en los clubes deportivos y alguna que otra presidenta de algún equipo de fútbol.
El deporte femenino tiene una gran cantera y hay que saber sacarle todo el jugo y eso solo se puede conseguir dándole la importancia que tiene y colocando en su lugar a la mujer deportista, que no es otro que al mismo ras que los hombres. El deporte no debe tener género.

