Después de un injusto acoso y derribo por parte de la clase política hacia el Rey Juan Carlos I, no he visto a nadie del mundo del mar defenderle
Pedro Sardina (10 de agosto de 2020)
No quiero entrar en discusiones políticas ni tan siquiera monárquicas. No me considero una persona monárquica, pero sí “Juan Carlista”. Hay muchos como yo, aunque no lo reconozcan, sobre todo en el mundo de la náutica y más concretamente en el de la vela.
Después de un injusto acoso y derribo por parte de la clase política hacia el Rey Emérito Juan Carlos I, no he visto a nadie del mundo del mar defenderle y lo que es peor, algunos regatistas han despotricado contra su persona en las redes sociales.
De todos es conocido el gran bien que Juan Carlos I le ha hecho a España, aunque en ciertos sectores republicanos no se le reconozca. Jamás se lo podremos agradecer por muchos años que pasen. La náutica y en concreto la vela le debe todo a Juan Carlos I y a la Familia Real y quiero valga este artículo para recordar algunos casos indiscutibles.
El 17 de octubre de 1986, la 91 Sesión del Comité Olímpico Internacional, celebrada en Lausana votó a Barcelona como sede de los Juegos Olímpicos de 1992 por delante de París. En 1980, Juan Antonio Samaranch fue elegido como presidente del Comité Olímpico Internacional y el Rey Juan Carlos, dada su amistad con él, pudo colocar a sus peones a trabajar para que la candidatura española saliera adelante. Se consiguió.
España necesitaba formar un gran equipo olímpico a la altura de un anfitrión, y el Rey comenzó a mover ficha. Se reunió con los grandes empresarios de España y les convenció para que todos aportaran lo que hiciera falta para dotar a nuestros deportistas de los medios necesarios. Se reunió con el Gobierno socialista que presidía Felipe González y por mediación de Javier Gómez Navarro, Secretario de Estado para el Deporte nació en 1987 el ADO (Asociación de Deportes Olímpicos).
Este fue el empujón que le faltaba a España para comenzar a subir en el medallero olímpico además de comenzar a ganar asiduamente campeonatos del mundo y de Europa. La vela le pidió a Juan Carlos I un empujoncito más y este lo resolvió pidiéndole a Javier Solana que Tabacalera, en concreto Fortuna, patrocinara al Equipo Olímpico Español con el resultado de un oro en Seúl 88 y cuatro más y una plata en Barcelona 92. Creo que esto se le ha olvidado a los regatistas que lo vivieron, porque ninguno se ha inmutado cuando Juan Carlos I ha abandonado España en esas penosas e injustas circunstancias.
De todos es conocido que el primer paso para que la Copa América de 2007 recalara en Valencia lo dio Manel Casanova, prestigioso abogado valenciano y presidente del Real Club Náutico de Valencia. Cuando Ernesto Beratelli visitó Valencia por invitación de Casanova lo primero que quiso saber fue el grado de implicación que iba a tener el Gobierno de España con la competición. El Rey Juan Carlos se lo dejó bien claro y le prometió hacer las gestiones pertinentes para que el Gobierno ampliara el Puerto de Valencia. Así nació el Puerto Copa América y la dársena Juan Carlos I, que con los años y tras subir al poder el tripartito de izquierdas a la Comunidad, le cambió el nombre por el de Marina de Valencia. Bertarelli le pidió a Juan Carlos I mucha implicación en el evento y tanto él como la Familia Real realizaban continuos viajes a Valencia a asistir a las regatas en la playa de la Malvarrosa.
Mientras ocurrían estos exitosos acontecimientos, España quería hacerse con un puesto clave en la vela oceánica. Inglaterra había renunciado a ser la sede de la Volvo Ocean Race y eso se convirtió en una oportunidad para traer la salida de la vuelta al mundo a nuestro país. El regatista Pedro Campos fue el encargado de hacer las gestiones y el apoyo del Rey Juan Carlos y Manuel Fraga fueron determinantes para que la Volvo Ocean Race partiera desde las aguas de la ría de Vigo en octubre de 2005. Tras el éxito de esa salida, a la que acudieron más de un millón de personas y la ría de Vigo se llenó de barcos, Valencia apostó fuerte para que esa sede gallega se trasladara a Alicante y con un trabajo conjunto entre Juan Carlos I, la Generalitat Valenciana y Pedro Campos lograron firmar la salida desde Alicante por tres ediciones.
En el contrato de la salida de Vigo, así como en el de las salidas de Alicante rezaba una cláusula en la que obligaba a España a presentar, al menos, un equipo para participar. En 2005 presentó al “Movistar”, con Telefónica como patrocinador gracias a las gestiones del Rey Juan Carlos con César Alierta, por entonces Presidente de la entidad. El “Movistar” acabó desapareciendo en el Atlántico Norte a causa de una vía de agua y su tripulación tuvo que ser evacuada por el barco holandés “Amro”.
En 2008, España presentó dos barcos para participar en la Volvo Ocean Race, que por primera vez partía de Alicante. El patrocinador fue nuevamente Telefónica. Uno al mando del holandés Bouwe Bekking y otro al del español Fernando Echávarri, que acabaron tercero y sexto. El Rey Juan Carlos continuaba dando la cara, tanto en Alicante como en las gestiones para que España tuviera dos oportunidades más de ganar la Volvo Ocean Race. Incluso llegó a viajar con el equipo a alguna de las etapas y participó en varias regatas “in shore”, naturalmente con los patrocinadores, Volvo y Telefónica, encantados.
En la edición de 2011-12, nueva participación de un equipo Español y con Telefónica como patrocinador principal, aunque ya un poco quemado por los malos resultados de las ediciones anteriores. El Rey Juan Carlos medió para que César Alierta volviera a dar una oportunidad a Pedro Campos y sus chicos, con Íker Martínez como patrón, volvieron a dar una vuelta al mundo con el resultado de un cuarto puesto en la general.
Para la edición 2014-15, Telefónica se salió del proyecto cansada de soltar dinero y de obtener malos resultados deportivos, entonces fue gracias a la mediación del Rey Juan Carlos con Antonio Huertas, Presidente de Mapfre la que posibilitó que la aseguradora pasara a ser patrocinador principal de proyecto. En la salida desde Alicante también estuvo el Rey Juan Carlos e incluso participó en la regata “in shore” con el equipo que patroneaba Íker Martínez y que al final no logró pasar del cuarto puesto.
Otra oportunidad más en la edición de 2017-18 con una presentación por todo lo alto en Sanxenxo. El nuevo VO65 Mapfre se botaba en las instalaciones del Real Club Náutico de la localidad pontevedresa delante del Rey Juan Carlos, la Infanta Elena y la cúpula de Mapfre encabezada por su presidente, Antonio Huertas. Esta vez el patrón fue Xabi Fernández y el resultado el mejor de España en la historia de la Volvo Ocean Race, un segundo.
Centenares de regatistas españoles y extranjeros pasaron por estos seis equipos, regatistas que jamás soñaron con poder formar parte de un equipo de vuelta al mundo y todos gracias al Rey Juan Carlos. Con los malos resultados cosechados ¿qué patrocinador hubiera tenido esa paciencia si no fuera porque el Rey Juan Carlos hubiese mediado?
Podríamos hablar del Circuito de TP 52 MedCup en el que gracias a él, España llegó a tener nueve barcos, del Trofeo de la Reina al que acudía con el “Bribón”, del Trofeo Príncipe de Asturias, de las tres regatas de Barcelona: Godó, Zegna y Freixenet, de la propia Copa del Rey que ha ganado seis veces. En todas Juan Carlos I ha estado implicado al ciento por ciento, o en los equipos españoles de la Sardinia Cup o el Mundial de cruceros, el nacimiento en España de la clase 6 Metros…
Podríamos dejar para otro capítulo su implicación y generosidad con los cuatro equipo españoles a la Copa América: España 92 Quinto Centenario, Rioja de España, Bravo España y Desafío Español, pero la vela, los regatistas españoles que tanto trabajo ha tenido y tantos triunfos han obtenido seguirían quedándose callados ante esta tropelía que se ha cometido con el Rey Emérito Juan Carlos I. No es justo, señores.

