Más tontos que Abundio

De Leo y Porzio, dos magníficos charlatanes, ya estuvieron vendiendo un tranvía sin ruedas a la Junta Directiva del Real Club Náutico de Valencia

Pedro Sardina (11 de septiembre de 2021)

Dice el dicho, que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Allá por el mes de junio de 2020, Francesco de Leo y Niccolò Porzio di Camporotondo de la empresa Kaufman & Partners/H2O Riders Science & Management llegaron al Real Club Náutico de Valencia con el cuento de que había posibilidades de que Nueva Zelanda no quisiera ser la sede de la 37 edición de la Copa América y que la iba a sacar a subasta, en la que si entraba Valencia sería la favorita para que los kiwis apostaran por ella.

Se basaban en que el equipo neozelandés estaba encantado con los campos de regatas y las infraestructuras que alberga el puerto de la ciudad del Túria. Que Grant Dalton, CEO del equipo kiwi, soñaba con volver a Valencia para defender el título que había reconquistado en Auckland ante los hombres del Luna Rossa, a pesar de que en ese mismo campo de regatas no lograron recuperar la Jarra de las Cien Guineas en el Desafío de 2007 ante los suizos del Alinghi.

De Leo y Porzio, dos magníficos charlatanes, ya estuvieron vendiendo un tranvía sin ruedas a la Junta Directiva del Real Club Náutico de Valencia que presidía por aquel entonces Manel Pons con la oferta de organizar un Desafío a la Copa América al que denominarían Green Comm Racing. Se hizo el anuncio como si aquello fuera a cuajar y en poco tiempo se desinfló quedando todo en ese tranvía sin ruedas que llegaron vendiendo al Náutico. Ridículo mundial, como no podía ser de otra manera.

Esta vez, el Náutico ha vuelto a entrar al trapo y quiso implicar en el asunto a los políticos de la región y de la ciudad. Fíjense en los personajes en los  que la Junta Directiva del Náutico valenciano había puesto su confianza para que saliera adelante este magnífico globo sonda: Joan Ribó, Alcalde de Valencia; Chimo Puig y Mónica Oltra, Presidente y Vicepresidente de la Generalitat y José Luis Ábalos, Ministro por aquel entonces de Fomento.

El progresismo retrógrado y analfabeto tenía en sus manos intentar conseguir que Valencia volviera a ser la capital del mundo, como ya lo fue en la organización de la 32 edición de la Copa América en 2007. Los políticos valencianos se animaron a intentarlo y fueron a llorar a “papá” estado, que les acababa de condonar 330 millones de euros de la deuda que se había contraído con la construcción de la Marina, para que les apoyara en el proyecto.

Pasaron unos meses, y a pesar de que el mundo de la vela y de la náutica no hacía más que apuntar esta acción como un globo sonda, los que creyeron a los dos italianos continuaban adelante con el proyecto. Incluso se llegó a publicar que Valencia era una de las finalistas en esta subasta ficticia y falsa.

El caso es que a la hora de la verdad, para que Valencia fuera la supuesta candidata finalista, alguien tenía que poner un aval de 50 millones de euros. El Real Club Náutico, al ser una entidad privada no podía avalar sin el permiso de la Asamblea, la mayoría de ella en contra; el Ayuntamiento de Valencia remoloneaba por si la Generalitat movía ficha y la Generalitat hacía lo propio para que Ribó soltara los cincuenta kilos. Peleas encubiertas y falsas para intentar que el Gobierno Central avalase. Como es natural y con la que está cayendo en España, el Gobierno se ha desentendido del tema diciendo que eso era una cosa del señor Ábalos y su Ministerio y la nueva Ministro Raquel Sánchez no quiere ni oír hablar de, según ella, un evento tan impopular.

Ya dijimos en estas mismas páginas cuando Francesco de Leo y Niccolò Porzio di Camporotondo llegaron a Valencia que ni la Comunidad Valenciana ni España estaban en una posición financiera favorable para acometer esa aventura, pero los italianos insistieron en que todo iba a salir más o menos gratis porque a los neozelandeses les gustaba mucho Valencia.

Mientras, Cork, ciudad situada en la costa suroeste de Irlanda y Yeda, en Arabia Saudí competían por ser la sede contra Valencia. Lo de Yeda era una utopía porque el dinero provenía de los petrodólares e INEOS, el Challenger of the Record, se oponía a disputar allí la Copa América más que nada por la imagen de la empresa, y Cork, tenía en contra el mal tiempo y el excesivo viento.

La realidad, lo que pretendían los neozelandeses es que se implicara en el asunto Inglaterra y pusiera los 250 millones de euros para que la 37 edición de la Copa América se celebrase en el Solent, en las aguas que separan Inglaterra de la isla de Wight o bien, en una carrera de velocidad entre ambos Desafíos dando la vuelta a la isla como ya se hiciera en 1851 entre el yate América, representante del New York  Yacht Club, y yates del Real Escuadrón de la Armada inglesa. Claro que este modelo de barcos AC75 no creo que esté preparado para las condiciones meteorológicas que hay en el Canal de la Mancha.

El caso es que el pasado 10 de septiembre, Valencia retiró su candidatura, no se sabe muy bien si porque se dieron cuenta de que habían sido utilizados como conejos de indias y como reclamo para que las otras candidatas subieran el caché, o porque la inutilidad de los políticos del tripartito de izquierdas que gobierna en la Comunidad Valenciana y el Ayuntamiento han estado jugando a intentar sacar rendimiento político al deporte.

La realidad es que Valencia no hubiera sido nunca la sede de la 37 Copa América porque la fiesta costaba 250 millones de euros más algunos flecos de infraestructuras que deberían construirse, que la izquierda derrochadora pretendía sacar de los Fondos Europeos, y Europa no lo iba a permitir. Esto lo sabía muy bien Grant Dalton, como también sabía que aquellas infraestructuras que se construyeron para la Copa América de 2007 ya no existen o están vendidas, ¡vamos! Que la Marina Juan Carlos I no es ni la sombra de lo que fue.

Solo hay que darse una vuelta por la Marina para ver lo mal gestionada que ha estado y que está. ¿A qué dedica su espacio terrestre? ¡Vayan y vean! La izquierda progresista no quiere saber nada del “deporte de los ricos” y todas esas infraestructuras las utiliza para festivales, conciertos, muestras eróticas y si nos damos una vuelta por la Marina Sur a partir de las 3 de la madrugada asistiremos a la mayor concentración de coches del “amor” de España. Todo consentido por la dirección de la Marina a cargo de Compromís.

¿Qué ha supuesto esta nueva fallida candidatura? Pues que hayamos vuelto a ser el hazme reír del mundo. Hasta el más ignorante sabía la treta que había montado Grant Dalton con sus amigos Francesco de Leo y Niccolò Porzio di Camporotondo para utilizar a Valencia en la subida de la puja por la subasta de la sede de la 37 Copa América. Otra lección más que debemos aprender de estos  brokers que se pasean por el mundo siendo los testaferros de los poderosos. En fin, más tontos que Abundio, que vendió los zapatos para comprarse los cordones.

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