Macarena, ya estás en los cielos

Te has marchado como llegaste, callada y a hurtadillas

Llegaste hace muchos años, como a finales de los 80, cuando la vela era un deporte serio al igual que lo era el periodismo que hacíamos. Eras una niña rubia con el pelo hasta la cintura y te dedicabas a ayudar a los regatistas a cambio de aprender. Eras musa para muchos y princesa intocable para otros. Aquellas tardes en Puerto Portals preparando la Omega Dos Bahías, esa regata que unía la de Palma con la de tu natal Cádiz después de haber participado en unas brillantes Copas del Rey Agua Brava, comenzaban a descubrir tu inteligencia innata debajo de esa cara tan preciosa que esbozaba esa linda sonrisa.

Han sido muchos años juntos. En revistas, como jefa de prensa de regatas, de barcos, como directora de publicaciones en las que jamás te han agradecido el trabajo que hiciste. Por ti han pasado grandes regatistas, armadores, patrones, y por qué no, periodistas. De ti hemos bebido los más veteranos y lo más jóvenes hasta esta última etapa en la Real Federación Española de Vela protegiendo, como era tu obligación, a sus dos últimos apoltronados. Es una realidad que tú fuiste la que diste la bienvenida a muchos de los periodistas que han pasado por nuestro deporte. Algunos, ya jubilados y otros, los menos, en activo. Todos te tienen que agradecer muchas cosas, hasta los que utilizaban sibilinamente en su beneficio y nunca te lo han reconocido, y los que últimamente se aprovechaban de tu buen saber.

Ahora te vas como llegaste, callada y a hurtadillas porque no querías transmitir tu sufrimiento a tus amigos. Dejas una huella muy difícil de borrar para algunos porque, a pesar de la distancia, siempre has estado al lado de los que te han valorado y querido. Cuando se va alguien querido decimos que siempre se van los mejores y que se quedan los malos. En este caso es una realidad. Profesionalmente has rayado la perfección, como madre brillaste y en tu afán de formar una familia no pudiste encontrar a alguien mejor que a «Peque». Tus amigos los escogiste y tus enemigos revoloteaban sobre ti chocando siempre en tu escudo que portabas en tu brazo izquierdo.

Te echaremos de menos cada vez que naveguemos en Palma, Valencia, Barcelona, Cádiz, Málaga, Castellón… pero sobre todo cuando repasemos en nuestra conciencia tantas vivencias juntos, tantas confidencias y tantas horas juntos en una neumática o en una sala de prensa. Dejas un vacío grande, porque si cada vez hay menos periodistas especializados en náutica, tu hueco no tiene ninguna visa de reemplazo. En fin, se me hace un nudo en la garganta recordando nuestra larga singladura juntos.

Espero y deseo que el actual presidente de la Real Federación Española de Vela tenga la vergüenza de hacerte un reconocimiento público y no deje escapar la ocasión de reconocer todo lo que has hecho en favor de la vela. ¡Nos vemos, Maca!

2 comentarios en “Macarena, ya estás en los cielos”

  1. No puedo aún creerlo. 6 días antes de su adiós estuve hablando con ella y solucionando temas de TVE. Ella fue quien hace 30 años me metió en el mundo nautico. Ella y el Siemens. Adiós Maca. Ya estas en El Carajo, como decías. Navega libre.

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